Un cuarto del personal administrativo y de apoyo que trabaja en universidades está considerando dejar su puesto en el próximo año, según la última encuesta de la College and University Professional Association for Human Resources (CUPA-HR), publicada en septiembre de 2025.

El dato representa una mejora respecto a 2023, cuando un tercio del personal evaluaba esa posibilidad. Sin embargo, la retención sigue siendo un reto significativo para las instituciones, en un contexto de cambios en políticas educativas, expectativas laborales crecientes y tensiones financieras.

"El liderazgo que actúe sobre la satisfacción laboral, la carga de trabajo y una remuneración justa estará mejor posicionado para sostener su fuerza laboral", afirmó Jennifer Schneider, investigadora principal del informe que busca retratar la realidad de Estados Unidos.

Motivos de malestar

Entre las principales razones que llevan al personal a buscar otros empleos, la primera es la percepción de bajos salarios: el 43% de los encuestados consideró que no recibe una remuneración justa (diez puntos más que en 2023). A esto se suma la preocupación por la seguridad laboral y el exceso de carga de trabajo.

Más de la mitad de las personas consultadas dijo que realiza tareas fuera de su descripción laboral, que asumió responsabilidades de colegas que se fueron, y que la gestión institucional aumentó sus exigencias en el último año. Además, el 27% expresó dificultades para tomarse vacaciones o usar días libres.

Las modalidades de trabajo también aparecen como un punto de fricción: solo el 28% tiene permitido el trabajo remoto o híbrido, mientras que el 61% preferiría esa opción.

El impacto en la permanencia

Los resultados del relevamiento indican que quienes sienten pertenencia, cuentan con apoyo de sus líderes y perciben un propósito claro en su trabajo son menos propensos a renunciar.

Por eso, el informe sugiere a los líderes universitarios reforzar la valoración del trabajo del personal, generar vínculos positivos con los supervisores y ofrecer claridad sobre el impacto de las tareas diarias. “Estas acciones tienen bajo costo y alto impacto en la retención”, concluyen Schneider y Jacqueline Bichsel, coautoras del estudio.

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