Un informe global de Amrop, basado en 8.000 encuestas en ocho países, confirma una tendencia que ya se siente en el aula y en el mercado: las carreras tecnológicas y del entorno STEM son las más atractivas para la mayoría.
En España, por ejemplo, titulaciones como Ingeniería Informática, Telecomunicaciones o Matemáticas presentan tasas de empleo superiores al 90%, según el Ministerio de Universidades. No solo eso: los egresados en estas áreas logran salarios iniciales por encima de los 25.000 euros anuales.
Estos datos no solo hablan de entorno laboral. Revelan una transformación profunda en las aspiraciones de los estudiantes y en el mapa de talentos que las empresas están dispuestas a contratar.
Expectativas laborales: lo que pesa (y lo que ya no)
La estabilidad financiera continúa siendo el motor de las decisiones laborales, sin distinción de edad ni género. Pero el informe destaca un nuevo factor: el propósito.
Las generaciones más jóvenes buscan empleos que no solo ofrezcan un buen salario, sino que también se alineen con sus valores y aspiraciones personales. Este enfoque representa una oportunidad —y también un desafío— para las IES que quieran conectar con ese tipo de estudiante.
Mientras tanto, carreras como política, periodismo o consultoría corporativa pierden atractivo, incluso por debajo de fenómenos recientes como el influencer de redes sociales.
Para las universidades que aún sostienen una oferta tradicional basada en estas disciplinas, el dato es una señal de alerta: la pertinencia de los programas académicos debe estar en revisión constante.

Talento joven: más parecido al senior de lo que se cree
El estudio también pone foco en las percepciones generacionales dentro del mundo del trabajo. Para muchos seniors, la Generación Z parece difícil de retener, desinteresada en el largo plazo y con ambiciones demasiado rápidas. Pero los datos echan por tierra varios mitos: metas profesionales claras, disposición a trabajar más horas para crecer y valoración de la flexibilidad son aspectos comunes a todas las generaciones.
La diferencia radica en lo que buscan: mientras los centennials priorizan el desafío intelectual, la autonomía y la participación en decisiones estratégicas, los más adultos apuntan a la estabilidad y la seguridad.

