Una pregunta recurrente sobre inteligencia artificial y empleo ha sido, hasta ahora, cuántos trabajos se eliminarán y cuántos se reemplazarán en el futuro.
Un estudio publicado en marzo por el laboratorio de IA de Anthropic propone medir otra cosa: qué trabajos están siendo ejecutados hoy con IA en contextos laborales reales y qué señales tempranas deja eso en el mercado.
Los investigadores Maxim Massenkoff y Peter McCrory introdujeron un nuevo indicador llamado observed exposure -exposición observada- que combina tres fuentes: la base de datos ocupacional O*NET, estimaciones teóricas de capacidad de los modelos de lenguaje y datos reales de uso de Claude en entornos de trabajo.
A diferencia de mediciones anteriores que proyectaban qué podría hacer la IA, este índice mide qué está haciendo efectivamente.
El hallazgo más llamativo es la brecha entre capacidad teórica y uso real.
En la categoría de ocupaciones de Computación y Matemáticas, la IA podría teóricamente ejecutar el 94% de las tareas. En la práctica, cubre el 33%.
Esa distancia, que los autores atribuyen a limitaciones técnicas, restricciones legales, requisitos de verificación humana y barreras de adopción, define el territorio donde se moverá el impacto en los próximos años.
Las diez ocupaciones con mayor exposición observada encabezan una lista que no incluye trabajos manuales ni de baja calificación.
Los programadores informáticos tienen el 75% de sus tareas cubiertas por uso real de IA, los representantes de servicio al cliente el 70% y los operadores de ingreso de datos el 67%.
En el extremo opuesto, el 30% de los trabajadores tiene exposición nula: sus tareas no aparecen en los registros de uso profesional de la herramienta. Entre ellos, cocineros, mecánicos, guardavidas, bartenders.
El perfil de los más expuestos también sorprende. Son trabajadores con mayor nivel educativo -el 17,4% tiene posgrado, frente al 4,5% en el grupo sin exposición-, ganan en promedio 47% más, y son con mayor frecuencia mujeres y personas de mediana o mayor edad.
Sin embargo, esa exposición no se ha traducido todavía en pérdida de empleo.
No existe evidencia de un aumento sistemático del desempleo en las ocupaciones más expuestas desde fines de 2022. Los autores describen el efecto como "pequeño e indistinguible de cero".
Empleo joven
Donde sí aparece una señal es en la contratación de trabajadores jóvenes.
Usando datos de la Encuesta de Población Actual de Estados Unidos, el estudio midió con qué frecuencia personas de entre 22 y 25 años ingresan a empleos en sectores de alta exposición a la IA versus sectores sin exposición.
A partir de 2024, las dos series divergen. La entrada a ocupaciones muy expuestas cae cerca de medio punto porcentual por mes; la de ocupaciones sin exposición se mantiene estable. En el período posterior al lanzamiento de ChatGPT, la caída acumulada en la tasa de incorporación a esos empleos llega al 14% respecto a 2022.
Los autores son cautelosos: el resultado es "apenas estadísticamente significativo" y admite otras lecturas. Los jóvenes que no ingresan a esos puestos podrían estar quedándose en sus empleos anteriores, moviéndose hacia otros sectores, o volviendo a estudiar.
Como paso siguiente, el reporte propone analizar específicamente cómo transitan el mercado laboral los graduados recientes con credenciales en áreas de alta exposición. Es, según los propios autores, una pregunta que los datos actuales todavía no permiten responder.

