Durante la última década, el nivel educativo de la población adulta siguió creciendo, especialmente en educación superior. Sin embargo, ese avance no se tradujo automáticamente en una mejora equivalente de las habilidades clave. Así lo muestra Education at a Glance 2025, el informe anual de la OECD, que incorpora los resultados más recientes del Survey of Adult Skills (PIAAC).
Este relevamiento mide habilidades efectivas que las personas utilizan en su vida cotidiana y en el trabajo, como alfabetización (literacy), numeracy y resolución de problemas.
Los datos indican que entre 2012–2015 y 2023 las habilidades de la población adulta en países OECD se estancaron o disminuyeron levemente, aun en un contexto de expansión sostenida de la educación terciaria.
Qué explica la OECD sobre el estancamiento de las habilidades adultas
Una de las claves que señala el informe es que las habilidades no se conservan automáticamente una vez finalizada la educación formal.
Las competencias medidas por PIAAC dependen del uso frecuente y de la existencia de oportunidades continuas de aprendizaje. Cuando no se practican de manera regular -en el trabajo o en la vida diaria-, tienden a deteriorarse con el tiempo, incluso entre personas con niveles educativos elevados.
El reporte aporta un dato ilustrativo: el 13% de los adultos con educación terciaria no alcanza siquiera el nivel básico de alfabetización funcional, es decir, solo puede comprender textos cortos y simples sobre temas familiares.
El informe también muestra que el uso efectivo de estas habilidades cambió de forma significativa en los últimos años.
La lectura, la escritura y el razonamiento numérico no se ejercen con la misma intensidad en todos los contextos laborales. La frecuencia y profundidad con la que estas competencias se ponen en juego varía de manera marcada entre sectores y ocupaciones, lo que incide en su mantenimiento a lo largo del tiempo.
En paralelo, el reporte vuelve a confirmar una dinámica persistente: las brechas educativas y socioeconómicas tienden a reproducirse en la adultez. Los datos muestran que la caída en los niveles de habilidad fue más pronunciada entre personas con menor nivel educativo inicial, lo que impacta en los promedios generales incluso en países donde aumenta la proporción de adultos con educación superior.
En este escenario, el informe pone el foco en el aprendizaje a lo largo de la vida.
La participación desigual en instancias de formación continua aparece asociada al estancamiento de habilidades, especialmente en determinadas trayectorias laborales y grupos etarios.
La evidencia sugiere que ampliar el acceso a la educación formal no alcanza si no existen oportunidades sostenidas de actualización una vez finalizados los estudios iniciales.
Más allá del título: lo que muestran los datos
Education at a Glance 2025 aborda estos retos como un indicador sistémico. Las habilidades de la población adulta reflejan la interacción entre educación inicial, oportunidades reales de uso de competencias y acceso al aprendizaje permanente, en un contexto económico y tecnológico que se transformó con rapidez.
Desde esta perspectiva, el informe plantea que el desafío no pasa solo por cuánto estudia la población, sino por cómo se sostienen y actualizan esas habilidades a lo largo del tiempo.

