En los últimos años, los jóvenes vienen enfrentando desafíos impensados para generaciones anteriores. Desde la ansiedad producida por la hiperconectividad y los avances tecnológicos moldeando nuevos formatos de vida, hasta las consecuencias de la pandemia y su impacto en el modo en el que comenzamos a habitar lo que hasta entonces era conocido.
Puede creerse fácilmente que las generaciones más jóvenes temen sobre el futuro laboral, pero lo cierto es que en la última encuesta mundial sobre expectativas y temores de los trabajadores realizada por Global Workforce Hopes and Fears Survey a realizada a casi 54.000 trabajadores de 46 países y territorios, fueron los jóvenes quienes se mostraron en general optimistas, sobre todo en relación con las competencias y la oportunidad de adquirir nuevas habilidades el día de mañana.
La pregunta para las universidades es, ¿cómo acompañar este optimismo y brindar herramientas para que los jóvenes lleguen preparados al futuro laboral?
Una observación de la relación trabajadores - empleadores
La Generación Z (jóvenes de aproximadamente entre 18 y 26 años), en contraposición a las generaciones anteriores, cree que los empresarios generan oportunidades para aplicar las nuevas competencias que adquieren.
Según un estudio del Foro Económico Mundial, al pensar en avances recientes como el desarrollo acelerado de la IA, los jóvenes consideran que esta les ayudará a desarrollar habilidades inéditas y a crear nuevas perspectivas laborales.
La nueva generación es consciente de los cambios y está dispuesta a enfrentarlos.
Por su parte, sí hay una división entre quienes tienen cualificaciones especializadas y quienes no. Mientras que el 71% de los que desempeñan trabajos que requieren formación o cualificación especializada dicen buscar activamente oportunidades para adquirir nuevas competencias, la cifra baja al 45% para quienes tienen trabajos que no requieren tal formación.
La responsabilidad hoy es de las empresas, gobiernos, educadores y de la sociedad en general, para estar a la altura de las transformaciones y brindarle a los jóvenes las herramientas que necesitan para abrazar su futuro del trabajo.
Algunas claves conocidas pero no menos importantes para las universidades:
✔ Diseñar programas académicos relevantes: las universidades deben mantenerse actualizadas con las tendencias tecnológicas y económicas y ajustar sus programas académicos para incluir habilidades y conocimientos pertinentes. Esto puede implicar la creación de nuevos programas de estudio relacionados con la inteligencia artificial, la automatización y la tecnología emergente.
✔ Fomentar la educación interdisciplinaria: dado que el futuro del trabajo es probable que involucre la convergencia de diversas disciplinas, las universidades pueden promover la educación interdisciplinaria, permitiendo a los estudiantes combinar conocimientos de campos diversos.
✔ Enfoque en habilidades blandas: las habilidades como el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la resolución de problemas y la adaptabilidad serán cruciales en un mundo laboral en constante cambio. Las universidades pueden integrar la enseñanza de estas habilidades en todos sus programas académicos.
✔ Formación en tecnología y habilidades digitales: la alfabetización digital y la comprensión de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial son esenciales. Las universidades pueden ofrecer cursos y talleres específicos para enseñarlas.
✔ Alianzas con la industria: Colaborar con empresas e instituciones relevantes puede ayudar a las universidades a mantenerse al día con las demandas del mercado laboral y brindar oportunidades de aprendizaje práctico.
Los jóvenes se muestran optimistas sobre el futuro laboral: ¿cómo apoyar su desarrollo?
Las nuevas generaciones muestran una actitud optimista respecto de su futuro profesional y confían en que sus empleadores los ayudarán a adquirir habilidades.
Publicado: 21 ago 2024

