Durante décadas, el debate educativo estuvo concentrado en la infancia, la escolarización temprana y el acceso universitario. Pero hay una dimensión que sigue ganando centralidad en la agenda global: el aprendizaje de las personas adultas y mayores.
No se trata solo de educación. Se trata de bienestar, participación social, empleabilidad y calidad de vida en sociedades que envejecen aceleradamente.
En ese marco, la reciente alianza entre el Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida y el Tecnológico de Monterrey pone el foco en fortalecer políticas, capacidades institucionales y ecosistemas de aprendizaje continuo en América Latina, con una visión que entiende la educación como un proceso permanente y no como una etapa cerrada.
Una agenda que recién empieza
Aunque el concepto de lifelong learning lleva años en discusión, su aterrizaje en políticas públicas sigue siendo incipiente, especialmente cuando se trata de adultos y adultos mayores.
Raúl Valdés-Cotera, Coordinador Principal de Programas del Instituto de la UNESCO para el Aprendizaje a lo Largo de Toda la Vida, planteó en diálogo con InsightED:
"Hay 3 elementos que nos preocupan con el tema de los adultos y adultos mayores, y es que no se trabaja tanto en las políticas. Por un lado está la posibilidad de volver a reforzar sus competencias, por otro lado el acercamiento al mundo digital, que pareciera que se complica porque no tienen las herramientas ni el conocimiento. Y por otro lado, el aspecto intergeneracional, que nos da la posibilidad de reforzar cómo los jóvenes pueden ayudar a los adultos, y cómo los adultos pueden reforzar el trabajo de los jóvenes".
Su diagnóstico pone en evidencia que la conversación no pasa solo por alfabetización tradicional, sino también por reforzar competencias a lo largo de la vida, la inclusión digital y la transferencia de conocimiento entre generaciones, tres dimensiones cada vez más relevantes en sociedades longevas.
Habilidades básicas: la base invisible del reskilling
El desafío, sin embargo, comienza mucho antes de la reconversión laboral.
Según el informe sobre alfabetización adulta del ODS 4, el objetivo global es que jóvenes y adultos alcancen niveles funcionales de lectura, escritura y cálculo, habilidades consideradas fundacionales para seguir aprendiendo y participar activamente en la sociedad y la economía.
El problema es estructural. Asia-Pacífico concentra cerca del 60% de los adultos analfabetos del mundo, las brechas aumentan con la edad y dos tercios de los adultos analfabetos son mujeres.
Estos datos evidencian que hablar de upskilling sin resolver primero las habilidades fundacionales implica construir sobre bases frágiles. El propio informe advierte, además, la falta de programas continuos de educación vocacional u ocupacional que permitan a los adultos no solo alfabetizarse, sino también desarrollar habilidades relevantes para el trabajo.
Envejecer en sociedades que también deben aprender
La preocupación no es solo educativa, sino también demográfica.
Como señala Valdés-Cotera:
"Tenemos que reforzar las buenas prácticas que están sucediendo. En Asia, por ejemplo Corea, Japón, y muchas ciudades de China, más del 38% de la población es mayor a 65 años. No solo se trata de pensar en el aspecto de salud, sino en cómo es el bienestar, sino cómo es el buen vivir".
El envejecimiento poblacional redefine el rol de la educación. Deja de ser únicamente una etapa de preparación para convertirse en una infraestructura que acompaña la vida en todas sus fases, impactando en la autonomía, la salud cognitiva, la participación social, la inclusión digital y el sentido de propósito.
Uno de los principales desafíos es la escala. Existen experiencias valiosas, pero todavía aisladas.
Por eso, Valdés-Cotera enfatiza:
"Tenemos que generar nuevos casos, y módulos para que se generen competencias, y escalarlas a políticas públicas".
En este punto, alianzas como la de UNESCO y el Tecnológico de Monterrey adquieren relevancia estratégica. El acuerdo firmado en el marco del IFE Conference 2026 busca precisamente transformar compromisos globales en acciones concretas, fortaleciendo sistemas de aprendizaje permanente y capacidades institucionales en la región.

