UTP busca dar acceso a educación de calidad a más peruanos, garantizando altos estándares académicos
Jonathan Golergant, rector de la Universidad Tecnológica del Perú, habla sobre el reto de ampliar el acceso sin perder calidad y formar profesionales capaces de adaptarse al mercado laboral.
En un contexto de transformación acelerada, la educación superior enfrenta el desafío de responder a nuevas demandas sin perder su propósito central.
Para Jonathan Golergant, rector de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), la tecnología es una herramienta clave, pero no el objetivo final. El foco está en garantizar oportunidades, acompañamiento y calidad educativa para una población diversa.
“Tenemos que formar profesionales capaces de aprender durante toda su vida”, afirma.
Ampliar el acceso en contextos desiguales
Según Golergant, la educación superior de calidad aún no llega a muchas regiones, lo que limita las oportunidades de miles de jóvenes.
“Hoy el reto es ampliar el acceso a una educación superior de calidad en un contexto de desigualdad y dispersión geográfica”, señala.
Frente a este escenario, las universidades deben diseñar modelos más flexibles y adaptados a distintos perfiles: estudiantes que trabajan, adultos con responsabilidades familiares o jóvenes que son primera generación universitaria.
Una universidad que amplía oportunidades
La UTP construyó un modelo con presencia en múltiples regiones del país y un ecosistema digital que permite mayor flexibilidad.
Esto le permite atender a estudiantes de distintos contextos sociales y económicos, con una propuesta que combina acceso, calidad y acompañamiento.
Además, la universidad impulsa programas de becas dirigidos a estudiantes de alto rendimiento provenientes de colegios públicos, ampliando las posibilidades de acceso a educación superior.
“Para muchos jóvenes, estas becas son la diferencia entre truncar un sueño o hacerlo realidad”.
Empleabilidad y transformación social
Uno de los indicadores clave del modelo es la inserción laboral.
Según datos de la institución, 9 de cada 10 egresados consiguen empleo en los primeros seis meses luego de graduarse, y muchos mejoran su situación laboral incluso antes de terminar sus estudios.
En un contexto donde una gran parte del estudiantado es primera generación universitaria, el impacto trasciende lo individual.
“El impacto de su formación no solo transforma sus vidas, sino también la de sus familias”.
Formar para un mercado en cambio constante
La preparación profesional ya no puede limitarse a contenidos técnicos.
Para Golergant, el eje está en desarrollar capacidades como la adaptabilidad, el pensamiento crítico y el aprendizaje continuo.
“En un mundo donde el empleo cambia rápido, lo que permanece es la capacidad de reinventarse”.
El objetivo es formar egresados preparados no solo para su primer empleo, sino para trayectorias laborales dinámicas y de largo plazo.
En este proceso, el rol docente también se redefine.
El profesor deja de ser únicamente transmisor de contenidos para convertirse en mentor, capaz de guiar procesos de aprendizaje apoyados en tecnología.
“La IA potencia la enseñanza, pero el acompañamiento, la interacción y la formación ética siguen siendo insustituibles”.
La universidad apuesta por la formación continua de sus docentes en habilidades digitales y pedagógicas para sostener este cambio.
El rol del rector: entre lo académico y lo social
Para Golergant, liderar una universidad implica articular dos dimensiones: la excelencia académica y la misión social.
“El rector debe ser un puente entre la misión académica y la misión social de la universidad”, sostiene.
Esto implica trabajar por la equidad, promover la innovación y asegurar que el conocimiento tenga impacto real en la sociedad.
La idea que atraviesa su gestión es clara:
“Hacemos posible que cada uno de nuestros estudiantes en todo el Perú transforme su vida para siempre”.



