POK, plataforma especializada en credenciales digitales verificables, lanzó POK Skills Intelligence, una herramienta pensada para que las universidades ofrezcan programas personalizados de upskilling y reskilling.
El upskilling apunta a que una persona desarrolle nuevas capacidades para desempeñarse mejor en su función actual. El reskilling la prepara para asumir un rol diferente o para adaptarse a un cambio significativo en su trabajo.
Según POK, gran parte de la formación corporativa todavía funciona con una lógica uniforme: se elige un curso y se lo asigna a toda una población de colaboradores, aunque ocupen roles distintos o partan de niveles muy diferentes. La herramienta busca resolver ese punto con recorridos individuales.
El proceso comienza con la estructura de la empresa: personas, áreas, cargos, roles y managers. Con esa información, la plataforma propone las habilidades y los niveles requeridos para cada rol. Para hacerlo combina inteligencia artificial, el contexto de la organización y taxonomías abiertas, que son clasificaciones de habilidades de acceso público. La empresa y la universidad revisan y validan esa propuesta.
Después llega la medición. Cada colaborador completa una autoevaluación y su manager aporta una segunda mirada. También pueden sumarse evaluaciones, proyectos, experiencias previas y credenciales. Con eso, la herramienta arma un perfil que distingue entre una capacidad declarada, una validada y una certificada.
Al comparar el nivel actual con el requerido, la plataforma detecta las brechas por persona, equipo, rol, área y organización. La universidad puede cruzar esas brechas con sus cursos, módulos y microcredenciales para asignar a cada persona la ruta mínima que necesita para alcanzar el nivel esperado.
Cuando el colaborador completa la formación o demuestra la capacidad, POK emite la credencial, actualiza su perfil y muestra qué brecha se redujo o se cerró. Así, la formación puede medirse por las capacidades adquiridas, además de la asistencia o la finalización de un curso.
“Las universidades están en una posición privilegiada para responder a esa necesidad, siempre que evolucionen desde la venta de cursos hacia la gestión de capacidades”, señalaron Silvina Valdez y Nana Tofalo, fundadoras de POK.
La herramienta se apoya en la infraestructura que POK ya utiliza con más de mil instituciones, que opera con Open Badges 3.0, un estándar abierto para emitir credenciales digitales verificables en distintas plataformas. Por eso puede integrarse de forma progresiva con los sistemas que ya usa cada universidad, incluido el LMS (la plataforma donde la institución dicta y administra sus cursos), y con las plataformas de sus clientes corporativos.
La universidad conserva el control sobre las habilidades que desarrolla, los niveles que reconoce, las evidencias que acepta y las credenciales que emite. “La inteligencia artificial propone y acelera. La institución valida y gobierna”, agregaron desde el equipo.



