¿Quién lidera el cambio?: El talento que necesita la educación superior se está transformando
Eliana García, fundadora de Mentha, sostiene que el liderazgo y la gestión de personas deben evolucionar al ritmo de los estudiantes, los modelos pedagógicos y el mercado laboral.
Con más de 25 años de trayectoria acompañando procesos de desarrollo profesional, Eliana García se ha consolidado como una voz especializada en la gestión de talento en educación superior. Desde Mentha, firma dedicada a la búsqueda y acompañamiento de directivos del sector educativo, trabaja con instituciones españolas e internacionales en la atracción y desarrollo de equipos, con foco en liderazgo y cultura organizacional.
Desde su perspectiva, el sistema atraviesa una transformación profunda que no siempre encuentra su correlato en los liderazgos institucionales:
“El talento es la clave para sostener una educación de calidad, y debe evolucionar al mismo ritmo que el estudiante y que el propio mercado”.
Falta de talento y presión competitiva
Uno de los principales retos que identifica García es la escasez de perfiles preparados para liderar el crecimiento del sector.
Según explica, el empleo en educación en España creció un 30 % desde 2019, impulsado por la expansión de la oferta privada y no reglada, mientras que la disponibilidad de gestores cualificados sigue siendo limitada.
A esto se suma la entrada de nuevos actores, como fondos de inversión y grandes grupos educativos, que aceleraron la transformación del sector y elevaron su nivel de competitividad.
El resultado es un escenario donde atraer talento se vuelve crítico y donde la gestión ya no alcanza: las instituciones necesitan diferenciarse, innovar y construir una dirección estratégica clara.
El cambio llegó al corazón del sistema
El sistema universitario, históricamente más regulado y estable, enfrenta hoy múltiples tensiones: digitalización, competencia creciente, cambios en la matrícula y la expansión del aprendizaje a lo largo de la vida.
“La educación ha estado durante cien años muy dormida, muy regulada. Y hoy hay un nuevo escenario más ágil y acelerado de aprendizaje constante”, señala García.
En este contexto, el desafío no es solo adaptarse, sino desarrollar nuevas capacidades institucionales: anticipar tendencias, generar propuestas de valor y responder a un estudiante cada vez más diverso.
Competencia global y nuevos liderazgos
El alcance del sistema educativo también cambió.
“Hoy una universidad ya no compite con la de al lado, compite globalmente”.
La expansión de formatos online e híbridos amplió el acceso y multiplicó la oferta, configurando un mercado prácticamente ilimitado.
Frente a este escenario, las instituciones necesitan líderes con una visión transversal, capaces de comprender la dimensión global de la competencia y transformar esa presión en una ventaja estratégica.
Liderazgo con propósito
Para García, uno de los principales desafíos no está solo en definir estrategias, sino en sostener coherencia organizacional.
“Con frecuencia definimos una misión inspiradora en nuestra web, pero no logramos comunicarla ni trasladarla de manera clara al resto de la organización”, advierte.
El cambio, sostiene, no puede depender de unos pocos. Debe construirse colectivamente y apoyarse en una cultura que alinee discurso, decisiones y ejecución.
“Unicornios”: la nueva moneda del talento
En este contexto, García introduce el concepto de “perfil unicornio”: líderes que combinan visión de futuro, conocimiento del mercado laboral, sensibilidad académica y capacidad de gestión.
“Un unicornio es esa persona que sabe anticipar el futuro del mercado laboral, que capacita y genera confianza institucional, y que, además, es un buen gestor”.
Lejos de ser una excepción, observa que cada vez más perfiles de alto nivel se sienten atraídos por el sector educativo, impulsados por la búsqueda de propósito y la posibilidad de generar impacto.
Sin embargo, advierte que atraer estos perfiles no garantiza por sí solo la transformación.
“Le pedimos que resuelva todo en dos semanas. Y eso no existe”, señala.
Para García, el verdadero desafío está en construir las condiciones organizacionales que permitan a esos líderes generar cambios sostenibles: cultura, acompañamiento y equipos capaces de amplificar la visión.



