Nuevo dossier: el uso de microcredenciales en universidades de LATAM
Universidades de México, Colombia y Perú cuentan, en un nuevo dossier de InsightED, cómo llevaron esta herramienta de la teoría a la práctica.
El título universitario fue, durante décadas, la principal forma de certificar conocimiento en la educación superior. Hoy convive con otro tipo de certificación, más corta, más específica, pensada para demostrar una competencia puntual antes que una formación completa: las microcredenciales.
UNESCO IESALC, el organismo de la UNESCO especializado en educación superior para la región, propone entenderlas así: un registro de una porción pequeña de aprendizaje -digital, híbrida o presencial, de duración variable-, con aseguramiento de calidad, orientada a mejorar conocimientos o habilidades específicas, que puede complementar otras microcredenciales o contabilizarse para la obtención de un título.
Según el Mapeo de microcredenciales en América Latina y el Caribe de UNESCO IESALC, un tercio de los estudiantes de la región ya obtuvieron una microcredencial, con la empleabilidad como motivación principal.
Del lado de las instituciones, el organismo cita una cifra global: el 51% de las instituciones de educación superior del mundo ofrece microcredenciales, y entre las que no, el 68% planea hacerlo en los próximos cinco años.
Puertas adentro de las universidades, sin embargo, el grado de institucionalización varía.
Cinco universidades, cinco maneras de implementarlas
InsightED reunió, en un nuevo dossier realizado con el apoyo de POK, los testimonios de cinco universidades que ya atravesaron ese proceso: Universidad Tecnológica de León, con Franz Espejel, Secretario de Vinculación; Universidad Insurgentes, con su rectora, Adriana Portilla; Universidad de los Andes, con su rectora, Raquel Bernal; Universidad Privada del Norte, con Carlos Villanueva, Director Académico de la Sede Virtual; y Universidad Continental, con Andrés Corrales, Gerente de Educación Continua.
Cada uno cuenta su propio recorrido: desde certificar el saber empírico de trabajadores de la industria del calzado hasta emitir credenciales verificadas con blockchain, pasando por integrarlas al plan de estudios de pregrado o construir un ecosistema institucional que nació en una sola facultad y terminó escalando a toda la universidad.
El dossier también repasa qué está empujando esta adopción y qué aprendizajes dejó el camino para cada institución, con la mirada puesta en una pregunta común: cómo lograr que una microcredencial demuestre, de manera creíble, lo que dice certificar.
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