Los jóvenes de hoy evitan la interacción humana: "Antes que trabajo en equipo, necesitan aprender a conversar"
Santiago José Gangotena, decano de Artes Liberales de la Universidad San Francisco de Quito, plantea que la habilidad más urgente en la educación actual no es técnica ni digital.
Santiago José Gangotena es decano de Artes Liberales de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) desde 2021. En una entrevista con Forbes Ecuador, plantea que las llamadas habilidades blandas tienen un mal nombre: “No tienen nada de blandas. Son las más duras y las más difíciles de automatizar”.
En la USFQ, esa convicción se traduce en un modelo concreto. Todos los estudiantes cursan materias obligatorias en cinco áreas -artes, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales y humanidades- y comparten aula con otras disciplinas
El modelo funciona, explica, porque obliga a los estudiantes a salir de su tribu disciplinar. “Cuando un economista se sienta con un músico, un periodista o un físico, se enfrenta a distintas formas de ver el mundo”, describe. “Si no me pongo en sus zapatos, no puedo dialogar con él. Eso es una habilidad blanda”. La exploración, para Gangotena, también cuenta: “Hay que sacarlos de su zona de confort, sin estar enfocados en el aquí y el ahora”.
Los resultados, según el decano, son visibles en los egresados. “Una de las principales quejas de los empleadores es también nuestro mayor orgullo: los estudiantes llegan a una empresa creyendo que pueden hacerlo todo. No por arrogancia, sino por confianza”. Esa confianza, aclara, no viene de lo técnico: “Viene de las habilidades blandas y de inculcarles el currículo escondido”.
Gangotena describe sin embargo una generación marcada por el aislamiento de la pandemia y el uso intensivo de redes sociales, cuyos efectos llegan hasta el aula. “Como hay tanta exposición por las redes sociales, ya nadie se asombra”, dice.
Y agrega un ejemplo concreto: cuando les pide a los estudiantes investigar en un libro físico, lo que más les sorprende es que no hay “search”. No saben qué es un índice. Su diagnóstico es directo: “Hoy, muchos jóvenes evitan la interacción humana, piden todo por aplicaciones. Entonces, antes que trabajo en equipo, necesitan aprender a conversar, a enfrentar el conflicto”.
La tecnología, para el decano, tiene un lugar y un tiempo. Pero no puede reemplazar lo esencial. “El primer paso es saber que no estoy solo en mi búsqueda de ser una mejor persona”, plantea. Por eso, si estas habilidades necesitan otro nombre, ese nombre es uno solo: “Formación para ser una persona integral. Aprender a convivir, a dialogar, a resolver conflictos con palabras y no con violencia”.
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