Los cuatro ejes de la transformación educativa, según la rectora de Universidad Siglo 21
Congreso Innova Educa 2025
En el Congreso Innova Educa 2025, Maria Laura Rosso propuso un nuevo rol para las universidades: más humano, conectado y flexible. Un modelo que se construye en red, con estudiantes, docentes, gobiernos y empresas como aliados del cambio.
“La transformación no se escribe en papeles, se construye en comunidad”, dijo Maria Laura Rosso , rectora de Universidad Siglo 21 , durante su conferencia en el Congreso Internacional Innova Educa 2025, que reunió a líderes del ecosistema de educación superior de toda Latinoamérica los días 6 y 7 de noviembre en Buenos Aires.
Lejos de presentar una teoría abstracta, Rosso compartió una agenda nacida desde la práctica, articulada con actores clave: estudiantes, docentes, gobiernos, empresas. Una transformación que no se impone, sino que se co-crea.
En su intervención, presentó los cuatro ejes que, desde su perspectiva, definen el nuevo rol de las instituciones de educación superior:
1. Personalización del aprendizaje.
La innovación, señaló Rosso, no debe confundirse con una ‘moda’ de adoptar herramientas. El verdadero cambio comienza con un principio básico: reconocer que cada persona aprende distinto.
Durante décadas, la educación fue uniforme. Hoy, la tecnología permite personalizar y amplificar el acompañamiento humano. La personalización a través de herramientas digitales, no reemplaza el vínculo humano: lo potencia, permitiendo llegar a donde antes no se podía. “Cuando hoy un estudiante siente que lo ven, que lo escuchan, significa ya no estamos hablando del futuro: estamos haciendo presente una nueva forma de educar”, expresó la rectora.
2. Aprender del error: prácticas seguras para construir confianza.
El error, tradicionalmente castigado, debe convertirse en parte del proceso educativo. Rosso destacó en este sentido la importancia de los entornos de simulación y los laboratorios virtuales: espacios donde el riesgo está controlado, pero el aprendizaje es real.
En prácticas experimentales con diversidad de casos, el 100% de los estudiantes reconoce que los laboratorios les ayudan a comprender mejor la utilidad profesional de lo que estaban aprendiendo.
3. Conexión: redes con propósito.
“No conectamos solo con cables, conectamos con confianza”, sostuvo Rosso. Para formar ciudadanos globales con impacto local, las instituciones deben vincularse con todo el ecosistema de aprendizaje: municipios, escuelas, empresas, gobiernos.
Construir redes es un acto de confianza. Hoy, desde Universidad Siglo 21, explicó la rectora, la conexión se vive como una trama viva.
4. Liderazgo educativo: transformar desde el aula y los pasillos
El liderazgo, concluyó, es el motor que da propósito a la experiencia universitaria. No se trata solo de gestión o estrategias: se nota en el aula, en los pasillos, en cómo se cuida el bienestar de las personas. “Ningún líder transforma en soledad. Lo hace en red”, dijo Rosso. Un buen liderazgo, agregó, desata innovación, visibiliza la calidad y vuelve tangible la transformación.
Con estas ideas, Rosso dejó en claro que transformar la educación no es esperar a que llegue el futuro. Es comprometerse, construir alianzas y actuar desde el presente.



