La Gen Z usa IA, pero desconfía de su impacto en habilidades clave
Un informe de Gallup revela una paradoja en el uso de inteligencia artificial: mientras más de la mitad de los jóvenes la utiliza con frecuencia, crece la preocupación por su efecto en el aprendizaje.
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana de la Generación Z. Sin embargo, su adopción no está siendo acompañada por una mayor confianza en su impacto.
Así lo muestra el informe “The AI Paradox: More Exposure, Less Confidence Among Gen Z”, elaborado por Gallup junto a Walton Family Foundation y GSV Ventures, que analiza las percepciones de más de 1.500 jóvenes de entre 14 y 29 años en Estados Unidos .
El estudio identifica una tensión: la IA está presente, pero no necesariamente validada.
Uso extendido, pero sin crecimiento
Más de la mitad de los jóvenes afirma utilizar herramientas de inteligencia artificial al menos una vez por semana -22% a diario y 29% semanalmente- Sin embargo, este nivel de uso se mantiene prácticamente sin cambios respecto a 2025 .
Más allá del uso, el informe registra un cambio en la forma en que la Generación Z percibe a la IA.
Entre 2025 y 2026:
El entusiasmo cayó 14 puntos
La esperanza disminuyó 9 puntos
Y el enojo aumentó 9 puntos
La curiosidad sigue siendo la emoción predominante (49%), pero convive con niveles relevantes de ansiedad (42%) y una creciente percepción negativa .
Incluso entre quienes utilizan IA a diario, la valoración positiva se redujo en el último año.
Dudas sobre el impacto en el aprendizaje
Uno de los puntos más relevantes del informe aparece en la percepción sobre habilidades clave.
Una proporción significativa de jóvenes considera que la inteligencia artificial puede tener un efecto negativo en aspectos centrales del proceso de aprendizaje:
El 38% cree que puede perjudicar la creatividad
El 42% señala un impacto negativo en el pensamiento crítico
Además, el 80% considera probable que el uso de herramientas de IA para resolver tareas pueda dificultar el aprendizaje a futuro.
En paralelo, también cae la percepción de que la IA mejora la eficiencia: el acuerdo con la idea de que acelera el trabajo bajó a 56%, y a 46% en el caso del aprendizaje .
Una mirada cautelosa en el mundo laboral
La desconfianza también se traslada al ámbito profesional.
Entre los jóvenes que ya están trabajando:
El 48% considera que los riesgos de la IA superan sus beneficios.
Frente a solo un 15% que opina lo contrario.
Además, existe una brecha de confianza en los resultados:
El 69% confía más en trabajos realizados sin IA
Frente a un 28% que confía en trabajos asistidos por estas herramientas
Necesidad sin confianza
A pesar de estas percepciones, la Generación Z reconoce que la inteligencia artificial será parte de su futuro.
El 52% de los estudiantes cree que necesitará saber usar IA para su educación postsecundaria, y el 48% para su carrera profesional.
Al mismo tiempo, crece la proporción de quienes consideran que estarán preparados para usarla: el 56% cree que tendrá las habilidades necesarias al terminar la escuela .
Un desafío para el sistema educativo
El informe no plantea un rechazo a la inteligencia artificial, sino una relación más compleja.
La Generación Z no está dejando de usar IA, pero tampoco la incorpora de forma acrítica. En ese punto, aparecen tensiones que impactan directamente en la educación: el vínculo entre tecnología, aprendizaje y desarrollo de habilidades.
Como señala el propio estudio, el desafío no pasa solo por ampliar el acceso a estas herramientas, sino por generar condiciones de uso que permitan desarrollar competencias reales y construir confianza en su aplicación.



