La academia no puede funcionar como un trabajo de 9 a 5, advierte un académico
En Times Higher Education, Sorin Krammer sostiene que intentar encuadra la investigación en esquemas laborales tradicionales no resuelve los problemas del sistema y afecta la calidad del conocimiento.
La discusión sobre las condiciones de trabajo en la academia suele centrarse en el burnout, la sobrecarga y la necesidad de equilibrio.
Sin embargo, en un artículo publicado en Times Higher Education, el profesor Sorin M. S. Krammer (University of Southampton) propone una mirada distinta: el problema no es solo cuánto se trabaja, sino intentar que la producción de conocimiento funcione bajo lógicas que no le son propias.
“Forzar el trabajo académico a un molde convencional de nueve a cinco no solo es impráctico; es una receta para la mediocridad”, plantea.
El argumento parte de una idea central: la generación de conocimiento no responde a estructuras rígidas.
“La creatividad no ficha entrada y salida”, sostiene, y advierte que muchos avances surgen en dinámicas impredecibles, fuera de los horarios formales.
Desde esa perspectiva, el foco debería estar en otro lado: “Las universidades deberían abordar las verdaderas causas del desgaste: cargas docentes infladas, reuniones interminables, tareas administrativas excesivas y sobrecarga de comunicación”.
En su artículo, el académico cuestiona los extremos que dominan el debate. Ni la cultura del sacrificio permanente ni la eliminación total de la presión ofrecen una solución sostenible. “La presión no es el enemigo, el exceso lo es”, afirma, y propone un equilibrio que combine estándares exigentes con apoyo institucional real.
En paralelo, subraya el carácter global del trabajo académico y el rol que cumple la movilidad en la producción de conocimiento. Aunque reconoce su impacto personal, sostiene que “conecta investigadores, ideas y recursos de formas que ningún sistema cerrado puede replicar”.
Más que simplificar el problema, el planteo apunta a hacerlo más preciso. “La academia nunca será ‘solo un trabajo’”, concluye, haciendo énfasis en la naturaleza misma de la investigación.



