Hacia 2030, el 22% de los trabajos se transformará y el 59% de las personas necesitará reskilling
David Garza, presidente del Tecnológico de Monterrey, expuso en el THE Latin America Universities Summit 2026, cómo el aprendizaje a lo largo de la vida redefine el rol de las universidades.
En el THE Latin America Universities Summit 2026, que se realiza esta semana en Barranquilla, Colombia, el presidente del Tecnológico de Monterrey, David Garza, planteó una idea de fondo: la inteligencia artificial y la transformación del mercado laboral no son una amenaza para las universidades, sino una oportunidad estructural. Y esa oportunidad tiene nombre: aprendizaje a lo largo de la vida.
Para delinear el panorama, Garza apeló a informes oficiales, casos internacionales y la experiencia del Tecnológico de Monterrey, una de las instituciones educativas más importantes de la América Latina.
El punto de partida es un mercado laboral en plena reconfiguración. Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, hacia 2030 el 22% de los trabajos actuales se verá afectado y casi seis de cada diez trabajadores en el mundo necesitarán reskilling o upskilling para sostener su empleabilidad. La distancia entre la demanda de talento y la oferta disponible ya se siente: el 60% de las empresas a nivel global reporta dificultades para cubrir vacantes. En América Latina, además, la adopción de inteligencia artificial todavía no se traduce en valor: solo el 23% de las compañías declara algún retorno económico por su uso, y apenas el 6% lo considera significativo.
Frente a ese escenario, Garza propuso pensar los planes de estudio de las instituciones de educación sobre un horizonte de 60 años.
Citó algunas referencias internacionales: el College of Lifetime Learning de Georgia Tech, una iniciativa que busca duplicar la cantidad de titulaciones otorgadas y de estudiantes alcanzados por formaciones no tituladas hacia 2030, y el programa SkillsFuture del gobierno de Singapur, una política pública que articula aprendizaje permanente, desarrollo de carrera y respuesta a los desafíos del cambio.
Su intervención también hizo foco fuera de las aulas: el vínculo entre universidades, gobiernos y empresas bajo el modelo de triple hélice. Para mostrar el potencial de esa articulación, Garza tomó como referencia a Estados Unidos, donde la investigación universitaria generó entre 1996 y 2020 más de 141.000 patentes, dio origen a 15.000 empresas y aportó un billón de dólares al PIB.
En esa misma línea, retomó una lectura del Foro Económico Mundial sobre el papel de las universidades en la era de la relocalización: fomentar alianzas entre el Norte y el Sur Global, promover la investigación aplicada y desarrollar ecosistemas de innovación junto a la industria y el sector público.
A nivel regional, Garza mostró un dato del McKinsey Global Institute: los jóvenes de América Latina están entre los más interesados en emprender a nivel global, con un 79% de potenciales emprendedores, por encima de Asia-Pacífico, Europa y Estados Unidos.
Para Garza, articular formación a lo largo de la vida con vinculación productiva es lo que define hoy la oportunidad de las universidades latinoamericanas.



