Un estudio con datos de UCAS, el sistema centralizado de admisión universitaria del Reino Unido, mostró un giro en las preferencias de los aspirantes a la universidad respecto de la carrera de Ciencias de la Computación, según reportó Financial Times.
En Estados Unidos, las inscripciones cayeron 10% respecto del pico de 2024. En el Reino Unido, los datos preliminares de 2026 marcan una baja de 14% respecto de ese mismo año, después de una caída de 10% en 2025.
Esa caída llega después de una suba sostenida. Antes de ChatGPT (2022), la demanda de carreras expuestas a la IA no se distinguía del resto. Después de 2022, ese patrón cambió: por cada aumento de un desvío estándar en la exposición de una carrera, las solicitudes subieron 6% respecto de los ciclos previos.
El hallazgo es de los investigadores Bouke Klein Teeselink, Aristotle Vossos, Andrei Andronic y Kartik Akileswaran, y se repitió en varones y mujeres, en todos los grupos étnicos relevados y en carreras STEM y no STEM. La demanda total de lugares universitarios, sin embargo, no cambió en esos cinco años.
Los mismos autores encontraron una segunda cara de ese dato. En simultáneo con esa suba, las oportunidades laborales para los egresados jóvenes de las carreras más expuestas a la IA empeoraron. El estudio concluye que, durante esos años, los estudiantes eligieron cada vez más carreras donde los empleos de primer ingreso a los que apuntaban se reducían.
Hay dos explicaciones posibles para esa suba inicial. Una es que la inflación pospandemia empujó a los aspirantes hacia carreras con salarios más altos, un perfil que coincide con muchas de las carreras expuestas a la IA. La otra es que, en los primeros años después de ChatGPT, los estudiantes vieron a la IA como una oportunidad de trabajo y no como una amenaza. Quien encabezaba UCAS planteó esta segunda hipótesis en 2023, para explicar la suba de solicitudes a ingeniería de software.
Los datos parciales de 2026 sugieren que esa tendencia empieza a revertirse: cae la demanda justo en la carrera cuyos empleos de entrada se redujeron durante esos años.
La pregunta que viene ahora es qué van a estudiar los próximos aspirantes a la universidad. Los sectores de servicios con alto contacto interpersonal, como medicina, psicoterapia y entrenamiento personal, aparecen como candidatos a crecer.
Las ciencias sociales y otros campos interdisciplinarios también ganarían lugar. El estudio además anticipa un cambio de fondo: las empresas podrían dejar de basar sus decisiones de contratación solo en el título universitario.




